23 nov. 2012


Jueves por la tarde. Un día frió. Pero con sol. Al ritmo de incubus.


                                         "¿Estará pensando en mi?
             ¿Alguna vez lo ha hecho?"

    Veintidós de noviembre.Tres años después de ese día.escuela.
     Tres horas,cuarenta y dos minutos de la tarde. De "..."


Las gotitas de esa llovizna golpeaban la ventana. En realidad a esa puerta de cristal. Se filtraron algunas un poco rebeldes por debajo de la misma. Un mensaje, algo sumiso, pero atrevido de su parte “...Verdad, verdad. Siento que me desmorono y tengo ganas de sonreír. De que me robes sonrisas, de hacerte cosquillas y tirarte al piso, para poder acostarme a tu lado y ver las nubes pasar, de verte a los ojos y sentirme seguro una vez más, de hacerte mates y que aunque estén feos los tomes alegremente conmigo...” . La cortina estaba algo corrida, fuera de lugar. Ella corre inmediatamente la mirada hacia la ventana. Él no está. El reloj se paró al compás de ...

(Que linda carcajada, sutil, tímida, perdida). Sonríe, llora por ver su nombre en la pantalla del celular “…” [señor lector, sea tan amable de añadir aquí lo que quiera].“¿Dónde estará?”. 

-        Una y mil veces, en segundos, repite lo mismo.

Va hacia la cocina. Prende una de las seis hornallas. Llena una pava con agua. Agarra el mate. Tocan el timbre. Salto, susto, se vuelve a parar el reloj al compás de... Ella se acerca hacia la puerta, y , (agregue aquí lo que desee) ...“hola, pasa”. Las miradas fueron cómplices, se dijeron casi todo."..." la abraza con tanto sabor a “te extrañe tanto”.




"Te amo con hermosa locura". me gusta tu alma. y sin querer termine, queriéndote.






Las heridas deben empezar ya a sanar. 

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